Educación
Colegio Americano de Puebla, una comunidad educativa que se mueve al ritmo de los tiempos

El doctor Francisco Galicia, director del Colegio Americano de Puebla, nos habla sobre su gestión al frente de la institución, un modelo educativo que abre nuevos espacios para promover la inclusión, la reflexión y la apertura en niños y jóvenes en Puebla.

Cuando la respuesta inmediata ante cualquier tipo de problemática social es hacer un llamado a la educación, bien vale hacer un recorrido por aquellos espacios que están ofreciendo un modelo educativo coherente con la época. El Colegio Americano de Puebla, sin duda, es uno de estos espacios. 

El Colegio Americano de Puebla nace hace más de setenta años gracias al apoyo de Guillermo Oscar Jenkins hacia su hermana, la señora Anita Jenkins de Buntzler, con la intención de establecer una escuela internacional en Puebla.

Para el Colegio Americano de Puebla, los niños y los jóvenes son primero. Los estudiantes se sienten en casa, queridos, escuchados, respetados y valorados; se identifican como personas y ellos lo saben. 

El objetivo del Colegio Americano de Puebla es respaldar a aquellos alumnos con dificultad económica por lo que el sistema de becas se diversifica en diferentes programas: becas para hijos del personal del colegio, becas de Patronato y becas de excelencia educativa.

El Colegio Americano de Puebla forma parte de la Alianza Internacional para la Invitación a la Educación, programa que enseña a los maestros a trabajar conscientemente con los niños y jóvenes a nivel personal y comunitario para que florezcan como seres humanos responsables con su entorno.

Estamos conscientes de que los espacios determinan las conversaciones, el Colegio Americano de Puebla, con la ayuda de la Fundación Jenkins, ha implementado una serie de aulas que forman parte del proceso de aprendizaje y dejan atrás el tradicional esquema de salón de clase para dar cabida a otro tipo de mobiliario.

 

“De los niños he aprendido a respetar la vida, a tener una capacidad de asombro ante lo que me voy encontrando, a ser honesto lo más que se puede, a disfrutar de una sonrisa y espantarme de una cara adusta y a mantener un ánimo vital que solamente los niños te pueden dar.” 
Doctor Francisco Galicia.